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Nightcrawler – Luis J

NETFLIX

2014

DIRECTOR/GUIONISTA – Dan Gilroy

Auto canibalismo: Las ascidias se comen su propio cerebro como parte de su ciclo de vida.

Esta reseña podría comenzar con una cita de Pauline Kael (mi referente preferida cuando de “crítica” de cine se habla) y no decir nada más. Pero me entretiene mantenerme activo, continuar viendo películas y dando mi opinión sobre la mismas (“las opiniones son como las narices; todo el mundo tiene una”). Por lo que valga, aquí va la cita:

«Movies are so rarely great art that if we cannot appreciate
great trash we have very little reason to be interested in them
» (“Las películas rara vez son obras de arte y si no podemos apreciar la gran basura, tenemos muy pocas razones para interesarnos en ellas.”)

Pauline Kael

Comienzo por reproducir una entrevista con Don Gilroy, donde describe su primera cinta como director como «a story about success» (Una historia sobre “el éxito”)

Entrevista de Dan Gilroy en el 2014. (Youtube)

La historia de un joven psicópata que  alcanza el “éxito” a través de un esquema demencial como el diseñado por Louis Bloom, servirá para definir los personajes que poco a poco irán apareciendo en sus siguientes proyectos fílmicos (“Roman J. Israel, Esq.” and “Velvet Buzzsaw” ).

El camino está escogido: caricaturizar héroes, hiperbolizar el entorno en que se mueven y “glorificar un “american way of life” basado en el éxito comercial como meta, no importa la forma en que se consiga. Vieja fórmula “hollywodense” que todavía funciona.

Revisitada seis años después de su estreno la historia sobre este inteligente aprendiz de empresario sabe un poco rancia y predecible: Lou Bloom se arma de una cámara y un aparato para monitorear el canal policiaco de Los Ángeles, acude a los escenarios donde han sucedido hechos sangrientos, los filma y luego los vende a un canal de Televisión que confronta problemas económicos producto de bajos “ratings”.

Bill Paxton y Jake Gyllenhaal interpretan los personajes de Joe Loder y Lou Bloom en Nightcrawler. (Suministrada)

En el curso de su ascenso a la “fama”, establece una enfermiza relación con la Jefa de Programación del Canal que hubiese sido interesante si Sidney Lumet y Paddy Chafesky no la hubiesen antologizado antes en la memorable Network de 1976.

Ya deben haber anticipado, los que han leído hasta aquí, que Lou termina participando activamente en la producción de estos sucesos para imprimirle mas elementos sangrientos y mejorar el producto que vende. Que su actividad termine revestida de total impunidad es el epílogo de una denuncia social que estará presente (con tono más filosófico en el caso de Roman J. Israel, Esq. y más extravagante y cerebral en Velvet Buzzaw) en las próximas producciones de Gilroy.  Las tres pertenecen a esa “gran basura” a la que se refería Pauline Kael y que parece ser la marca de fábrica escogida por el director para navegar ese peligroso mar que le permite hacer comentarios sociales pertinentes sin afectar la taquilla que depende del público de pop corn y soda (con todo lo arrogante que pueda sonar el comentario).

Tres coquíes y medio que es menos que lo que la “crítica” conocedora le concede a la cinta.

“Ningún niño francés ha soñado nunca en convertirse en crítico de cine cuando sea mayor”

François Trauffat

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